La noche de San Juan

Se trata de otro rito de origen pagano en el
que se celebraba la llegada del solsticio de verano,
el 21 de junio, y que tras cristianizarse recibe el
nom-bre de San juan y traslada su fecha al día 23
de Junio. En esta noche, donde los días empiezan a
ser más cortos, se abren las puertas a otros mundos
desconocidos, donde se acercaban a nosotros seres
del trasmundo, algunos muy poco recomendables.
Todo podía ocurrir entre el tiempo que transcurre
entre la festividad de San Juan hasta la de San
Pedro, donde se cerraban esas puertas mágicas.
Es por esto que en ésta noche se hacen
multitud de ritos relacionados con el fuego y con el
agua. Aún se conservan las prácticas de saltar
sobre las hogueras, pisar las cenizas aún candentes,
danzar a su alrededor, hacer pasar junto a
ellas a la «cabaña» de ganado, o llevar el fuego por
los campos de cultivo del pueblo para purificar la
cosecha. En muchas aldeas aún se cuelga de un
árbol o se coloca en la cúspide de la hoguera un
canene -hecho de ropas viejas y relleno de paja- al
que se le prende fuego, consiguiendo así espantar
cualquier mal por el efecto purificador de las llamas. Estos muñecos a veces representan a San
Juan y otras a brujas, que antes de y después de ser
quemadas son insultadas y apaleadas.
El amor también estaba presente cuan-do
los mozos cortejaban a las mozas colocándolas un
ramo bien guapo en sus ventanas, que podía ser de
quimas de aliso o de chopo, o estar engalanado de
rosquillas y lazos. No faltaba quien dejase un ramo
de ortigas a la más fea.
Las mozas casaderas tenían que recolectar
en la noche de San Juan las plantas mágicas -la
verbena y el trébol de cuatro hojas-. Creían que con
ellas podían conseguir el amor deseado. Existían
numerosos ritos y filtros de amor en torno a dichas
plantas. Pero esa misma noche se podía truncar el
amor si aparecían los Caballucos del Diablo -tres
feroces y malignos caballos alados dirigidos por el
mismo diablo-, que se encargaban de comerse los
tréboles de cuatro hojas para que las muchachas no
pudiesen encontrarlos y tener suerte en sus
pesquisas amorosas.