En los meses que van del final de la
primavera hasta el final del verano -cuando la
producción de lecha era más abundante- se
juntaban cuadrillas de mozos para ir a rondar
a las muchachas por las noches, especialmente
entre San Juan prolongandose el rito
hasta San Miguel.
Recorrían todas las casas de los barrios
en las que consideraban que había alguna
moza interesante o alguna mujer soltera.
Debajo de sus balcones las cantaban canciones
de tipo amoroso o similares a las marzas.
Ellas, a cambio, les obsequiaban con una
buena puchera de leche o algún postre de
origen lácteo, o también una jarra de vino,
cerezas y diversas frutas.
Al despedirse los mozos, tras cantar
una ultima canción, gritan: “Que San Antonio
os guarde por muchos años las vacas” y acto
seguido iban a la siguiente casa.
En caso de no ser correspondidos con
las natas cantaban a la moza tacaña una
especie de marza rutona:
“La Gallarda no da leche,
la majita se estrelló,
vayámonos de aquí muchachos,
Que ésta ya nos la pegó”
En algunas ocasiones llegaban a robar
a las mozas las cantaras de leche o los
cacharros con postres de las mismas ventanas
o reposaderas, apareciendo colgados de
algún árbol al día siguiente. Si alguna muchacha
se la ocurría ofender a los mozos con
su tacañeo podía quedarse sin su ramu en la
ventana en la Noche de San Juan.
Canto de natas – Campoo de Suso
Extracto
Asómate a esa ventana,
Cara de luna brillante,
Que aunque yo no te pretendo,
Conmigo viene tu amante.
La niña ya ha respondido
Y se ha vuelto na retirar.
Va a preguntar a sus padres
Si la permiten bajar..
Mucho nos gustó el regalo;
Se agradece la atención.
Se le pagará a la niña,
Cuando llegue la ocasión.
Adiós, puerta y quien te cierra;
Adiós, puerta y picaporte.
Adiós, hasta mañana.
¡Que descansen esta noche !