Echar el campanu

En barrio de San Pedro -el más aislado de
los que pertenecen a Carmona- el 29 de junio fue
costumbre durante mucho tiempo escoger a la
moza más guapa del pueblo y “echarle el campanu”
en la romería de San Pedro.
Todo comenzaba con la misa matutina
dedicada al santo, y tras ella y a la salida de la
iglesia, las mozas cantaban los picayos acompañadas
de panderetas y tarrañuelas mientras los
mozos tiraban cohetes
A las cuatro de la tarde daba comienzo la
verbena en la Plaza de Guadalupe -llamada así por
estar allí una capilla del mismo nombre, hoy
desaparecida- que era el único sitio con algo de
llano para poder bailar. La gente se colocaba donde
podía abarrotando la plaza, ocupando ventanas,
cuadras y pajares también. En el centro de dicha
plaza comenzaba el baile con el sonido de los
piteros o de los gaiteros.
A media tarde, cuando más espec-tación
había, un hombre de la comisión sacaba a bailar a
“lo sueltu” a la moza escogida como la más guapa al
centro de la plaza. Esta elección debían de hacerla
hombres casados por considerarse más
imparciales y evitar comentarios. Era el momento
más esperado. En realidad no se la colocaba un
campano, -cosa que sí hacían cuando escogían a
la vaca más guapa en la Pasá- sino que se la
imponía una cinta o cordón a modo de banda.
Esta celebración desapareció en los años
cincuenta del siglo XX y se recuerda que la última
señorita galardonada fue una mujer
de Santander.