El orujo de Potes

Liébana disfruta de un característico clima mediterráneo y permite que se cultive la vid. La calidad de esta uva es bastante mejorable pero es esa mediocridad la que hace que las cepas generen más brujo que uvas, condición inmejorable para la producción del orujo. El brujo es el sobrante que queda una vez pisadas las uvas y extraído el mosto para hacer vino, es decir, las pieles de las uvas, pepitas y racimos.

Para hacer orujo lo primero es preparar una buena lumbre con leña. Sobre la leña se colocará la alquitara con la cubeta cargada de brujo, los vapores ascenderán por la chimenea hasta llegar a la parte superior donde el agua colocada a tal efecto hará las veces de enfriador, condensando los vapores y haciendo que manen por una pipeta, hasta una garrafa. Las juntas de la alquitara deben estar bien cerradas y para ello se utiliza el engrudo, una masa de harina y agua bastante pegajosa.

La habilidad del orujero esta en controlar el fuego: si la llama es muy viva los vapores subirán rápidamente, produciendo más orujo pero de menos graduación, y exactamente lo contrario si se deja bajar la llama.