Pelar las castañas

Una de las fórmulas para facilitar esta tarea es cocerlas durante dos minutos en agua hirviendo y añadirles una cuchara de aceite de oliva. Escurrirlas, envolverlas en un paño para secarlas y se pelarán sin demasiada dificultad.

Otra variante, si no van a utilizarlas el mismo día, es introducirlas una noche en la nevera y al sacarlas ponerlas en un recipiente que contenga agua hirviendo. Los cambios bruscos de temperatura harán que la piel de la castaña se desprenda.