La moda de los baños de mar fue importada de
Inglaterra y Francia a mediados del siglo XIX. Esta costumbre
trajo a los primeros bañistas a la playa del Sardinero en
Santander. Asmáticos, deprimidos y afectados por problemas
circulatorios, podían beneficiarse del mar como
fuente de salud.
Los «baños de ola» son una atracción turística
desde 1847; incluso el rey Alfonso XIII, contribuyó a la fama
que habían adquirido y en 1912 se construye el Palacio de la
Magdalena para sus retiros veraniegos.