Las boleras

En sus orígenes el juego de bolos se desarrollaba en cualquier calle o plaza.
Posteriormente, ante el peligro que suponía el lanzamiento de las bolas, que ya no se
arrastraban, se puso como límite una paredilla de piedra. Nacen así las boleras o corros
tradicionales, generalmente próximos a la iglesia del pueblo. La de Tezanillos de Carriedo es
probablemente la bolera más antigua de Cantabria, junto con las de Santillana del Mar y
Puente San Miguel.
A comienzos del siglo XX las boleras se protegen con tablones y surgen nuevos
corros junto a los bares. Se juega hasta altas horas de la madrugada y los desafíos y apuestas
dan buen juego al cajón del tabernero.