La Virgen del Mar

Nuevamente hacen acto de presencia las
leyendas -incluida la de que la isla fue refugio de
piratas- entorno a la formación del culto y
romería, en este caso de la Virgen del Mar.
Una de ellas hace referencia a la llegada de
la figura de la Virgen flotando en el mar, quizá
superviviente a algún naufragio, ya que en la base
de la figura existen unos agujeros que servían para
sujetarlas en los barcos.
Se quiso construir una ermita en su honor
en unos terrenos menos escarpados, pero al llegar
la noche, los materiales de construcción aparecían
milagrosamente en la isla -en su actual ubicación-,
como por mandato divino, y allí se decido
construirla.
La Virgen del Mar, ubicada en la ermita en
la parte más alta de la pequela isla del ayuntamiento
de San Román de la Llanilla, es la
patrona de Santander -declarada como tal desde
1980- y su romería se celebra el lunes siguiente al
domingo de Pentecostés.
Los primeros datos de culto son del año
1315 y seguramente se harían en una primitiva
ermita. Ya en 1400 se funda la ermita en la que año
tras año se celebra el voto y la romería en su honor.
La Virgen del Mar es considerada protectora de las
cosechas y también como protectora en las grandes
catástrofes marinas, así como a las épocas de peste
que asolaron la ciudad de Santander en el siglo
XVI.
Existe entre un dicho entre la gente
marinera de Santander alusivo a la llegada por mar
a las cercanías de la isla que dice: “Virgen del Mar,
déjame llegar”. Otro similar recoge el escritor José
María de Pereda en su novela “Sotileza” cuando
describe la entrada de los barcos en día de galerna,
al acercarse a la “barra” gritan los pescadores
mientras reman con fuerza. “¡Virgen del Mar,
adelante”… ¡Adelante, Virgen del Mar !