La Vijanera de Silió

Se celebra el primer domingo del año en el
pueblo de Silió, en el Valle de Iguña. Justo antes del
amanecer una cuadrilla de mozos -aún si estar
ataviados de pieles y máscaras- recorren las casas
del pueblo, jorricando los campanos debajo de los
balcones con gran estruendo, haciendo un llamamiento
a los vecinos, anunciando que ha comenzado
la Vijanera. Suelen portar uno o dos campanos
cada mozo.
Tras la ceremonia de vestirse cada uno de
su personaje -en muchas ocasiones heredado de
padres a hijos y que suele determinar el apodo
familiar, “los osos”, “los danzarines”, etc…- se procede
a la captura del oso, que es el personaje
principal y todo gira en torno a su significado. Éste
simboliza el mal y es quien nos mata el ganado o
libera a los espíritus. Cuando el oso inverna, solo
sale de su cueva si ve oscuridad afuera, pero si en
cambio ve luz se esconde y libera las almas de los
difuntos. Es por ello que los zarramacos llevan la
cara tiznada de negro y así engañar al
oso para que salga de su
guarida y poder capturarlo
y darle muerte.

Una vez capturado y dominado el oso, por
el Amo, se va recorriendo todo el pueblo. Destacan
en este proceso los zarramacos, mozos
ataviados con pieles de oveja a modo de protector
corporal de los campanos o zumbas que llevan
colgados del pecho, espalda y cintura. Llevan su
cara pintada de negro y cubren su cabeza con un
gorro con forma de cucurucho, decorado con
cintas de colores de diversas formas. Saltan y se
agitan de una forma atávica, casi en trance,
jorricando los campanos y produciendo un ruido
ensordecedor a su paso. Estos zarramacos cumplen
un papel protector, encargándose de que
ningún mal aceche al pueblo o a la comitiva, casi
como antiguos guerreros en un ritual iniciático.
Son los encargados de dar caza y muerte al Oso.

Forman un cortejo que inicia un recorrido
hasta la «raya» o límite de la aldea próxima -que
está en San Martín de Quevedo, y es la única que
está en uso en la actualidad, pero había otras
como en Sel de la Carrera, limitando con Luena- ,
donde les reciben los mozos del vecino pueblo, a
los que les preguntan: – “¿Qué queréis, guerra o
paz…”. Si hay paz se abrazan, bailan y se juntan
las cuadrillas, prosiguiendo el recorrido juntos y
pidiendo por las casas los donativos que recogerá
el personaje encargado de llevar el cesto. En
cambio, si se pedía guerra comen-zaba una pelea a
palos, piedras y puñetazos que podía terminar
sangrientamente.
Tras el “guerra o paz” vuelven al centro
del pueblo, tanto los Zarramacoss como el resto de
los personajes que componen la Vijanera. y llega
el momento de recitar las coplas compuestas por
algunos vecinos en total secreto, donde se ironiza
sobre aconteci-mientos que han ocurrido durante
el año, tanto en el pueblo como en el resto del
mundo. Para algunos participantes es el momento
álgido de la celebración.
Tras ello se procede al parto de la Preñá.
Es una representación un tanto excéntrica en la
que participan el médico, la enfermera, el marido
de la preñá y la preñá. Tras solicitar un médico
entre los asistentes y salir éste a asistir a la
embarazada -todos los papeles son representados
por hombres- comienza el parto y tras varios
divertidos vaivenes y gritos parturientos del
vientre de la mujer sale un “elemento” que es
lanzado al aire, provocando la sorpresa del público.
El elemento “naciente”puede ser un gato, un
conejo, una gallina, e incluso un cerdo pequeño.
Dependiendo de la dificultad del parto, el año
venidero -que en realidad es lo que representa éste
nacimiento- puede ser mejor o peor.
Como acto final se procede a dar muerte al
Oso, para lo cual se dirigen todos hacia la iglesia.
Los Zarramacos van cercando al animal en un
circulo, cada vez más pequeño, mientras van
golpeandole con sus palos hasta que finalmente
muere. Con ello se da muerte al año viejo y a los
males que podrían acechar al pueblo y dan la
bienvenida a la futura prima-vera que ya empieza a
manifestarse en días mas largos y con más luz, con
lo cual la fertilidad hará acto de presencia en las
cosechas.
La mayoría de los personajes de la Vijanera
representan esa lucha dual entre el bien y el mal.
Podemos encontrar, además de los mencionados
Zarramacos, el Oso y el Amo, a La Gorilona -exclusiva de Silió-, a los Danzarines blancos y sus
antagonistas, los Danzarines negros. A los
Trapajeros y Trapajones, ataviados con multitud
de tiras de ropa desgastada y de vivos colores, que
van propinando golpes con la trapa a los curiosos
que se meten donde no deben en el desfile. A la
Pepa, el Zorrocloco, la Madama con su mancebo y
el Marquesito, la Preñá y su marido, los Viejos,
los Guapos,…. O los espectaculares “Naturales”,
formados de paja, musgo, hiedra, helechos,
cortezas de roble, cáscaras de nuez o erizos de las
castañas
La Vijanera finaliza cuando el último
Zarramaco -es motivo de orgullo ser el último que
aguanta semejante peso y trajín- se despoja de sus
vestimentas y campanos.

“Vijaneros”
Letra: Carlos Ealo.

Vijaneros de Cantabria
Ya retinglan los campanos,
Que llega la Vijanera
A anunciarnos el nuevu añu
Va al amanecer el Osu
Polos montis y las brañas:
¡Zarramacos a la caza
Que ya ha despuntáu el alba !
Con el Húngaru y con el Osu,
La Madama y el Trapajón,
Blincaremos todos con ellos
En la gran fiesta de Silió.
Gruñe el Osu con tristura,
Y siente el cuernu sonar:
Iremos hasta la Raya
A gritar el “guerra o paz”.
Dancen bien los Danzarines
¡La Preñá parió una Bicha !
Y el Osu berra nel suelo
Barruntando su desdicha.
Con el Húngaru y con el Osu,
La Madama y el trapajón,
Blincaremos todos con ellos
En la gran fiesta de Silió.
Con el Húngaru y con el Osu,
La Madama y el trapajón,
Blincaremos todos con ellos
Que ya chifla Tomasón.