Este queso se produce en el monasterio cisterciense de Cóbreces,
partiendo de la leche de vaca entera y pasteurizada. De corte ciego y algo elástico
y de color pajizo. Se presenta en dos formatos: el cilíndrico, con la corteza grabada
con cincho, y el de barra, de corteza natural cepillada y limpia.
El queso de Cóbreces nació gracias al mecenazgo de Antonio Bernaldo
Quirós que, al morir en 1908, legó su casa solariega a la orden trapense con el
deseo de fundar un cenobio en el que se albergara una escuela agraria.
Con la escuela se puso en marcha una granja de vacas de leche y la
quesería, cuyos quesos, madurados en una bodega bajo el altar de la iglesia, son
de gran calidad.