Antiguos remedios medicinales en San Roque de Riomiera

LAS ALMORRANAS: El remedio más habitual para
evitar el dolor y las molestias consistía en lavarlas con
agua fría. Una variante era tomar baños de asiento en
agua en la que se había cocido previamente corteza de
«olma». A veces las untaban con aceite de oliva crudo.
Un modo singular de curar las almorranas consistía en
coger varias hojas de «cincoenrama» y envolverlas en
un pañuelo. Después las metían en el bolso de atrás del
pantalón, o de otra prenda que llevaran puesta, y las
dejaban secar. Existía la creencia de que
desaparecerían las almorranas cuando se secaban las
hojas.

GRIPES: Se resolvían con caldo de gallina. Dicho
caldo se empleaba en hipotermias y partos, además de
múltiples formas como remedio curativo.

TIFUS: Cogían un gallo, sacaban lo de dentro y metían
los pies del enfermo…

RONQUERA: Beber centaura menor cocida en agua .

INFECCIONES: Tallos de nogal cocidos: en lavados.

PICADURA DE CULEBRA: Se arrima el culo de un
pollo vivo a la mordedura. Si los movimientos del
animal se parecen a los de una serpiente erguida, en
el culo del pollo está el remedio puesto que en su
cabeza, que se mueve como una culebra, está el
mal..

MORDEDURA DE CULEBRA: Hacer un corte,
después quemar la zona y tomar mucho aceite y
tocino.

PURGA para animales: Hojas de la pedorrera y raíz
de la palomina.

GOLPES: Ortigas. Aconsejadas por las farmacopeas
contra herpes crónicos y como hemostático interno.
Popularmente en las comarcas pasiegas fue siempre
muy alabada la eficacia de los flagelamientos con
ortigas para mitigar los padecimientos reumáticos.


FRACTURAS: El gran antojil, helecho, también
llamado a veces “el grano de antojil”. Es una liliácea
a la que se atribuyen las mismas virtudes curativas,
más propia de las zonas altas del oeste regional.
Macerada en vino blanco y embotellada era usada
en alto Miera para “endurecer los huesos”. Las
farmacopeas la presentan como vulneraria y
astringente, muy sana para hacer jergones y eficaz
contra los escrófulos, la hidropesía y el mal
de la piedra…