Sangrado del ganado vacuno

Costumbre ganadera muy
arraigada hasta los
años 40 del siglo XX en el Valle de
Campoo, Campoo de Yuso,
Campoo de Enmedio y Campoo de
Suso, así como en otros valles de Cantabria.
La costumbre era que en las Pascuas de mayo
se procedía a la operación de sangrado del ganado,
especialmente novillos y novillas. Se utilizaba una
herramienta llamada “fleme” o “flemen”, que consistía
en un mango de madera en cuyo extremo se sujetaba
el animal a un árbol y se provocaba el hinchazón de la
yugular. Acto seguido se procedía a “romper” la vena
con el fleme, (3 milímetros). A cada animal se le sacaba
“de dos a cuatro cuartillos” (1 litro), que se recogía en el
“barreñu de sangrau”. Después se aflojaba la cuerda y
se le aplicaba agua fría sobre la herida con el fin de
cortar la hemorragia y se vertía agua sobre la cabeza
del animal para que reaccionase pronto.
La sangre se dejaba cuajar quedando con la
textura del queso blando, se cocía con agua hirviendo con sal. La sangre una vez cocida y cuajada se
cortaba en trozos y se freía con cebolla. Esta práctica
se hacía para que los animales “medraran” más, pero
un motivo vital era conseguir un alimento fácil y
nutritivo en época de necesidades y carencias.