A los alfileres

Las niñas de San Sebastián de Garabandal entre otras, jugaban con los alfileres, de cabeza gorda y de colores. Se compraban en las mercerías o directamente se cogían en las casas o de los tendales. Éstos sujetaban la ropa que se ponía a secar, porque no había pinzas. Entre otros se jugaba «a recortes», con revistas; «a cabeza y contra», «a desmontar», «a esconder», «a farfa”, «a los bonis», «a soplar». También jugaban «a alfilerones». Se hacía un redondel y una raya en el suelo y se tiraban desde la raya para meterlos en el círculo. «A puntas y coces» se juega en pareja. Una coge en su mano unos cuantos alfileres con las cabezas en el mismo sentido, y con el puño cerrado pregunta: ¿berzas o trainas? Entonces la otra jugadora posa un alfiler sobre el puño con la cabeza orientada a uno de los lados.

Si las cabezas de los alfileres están “pacá”, son berzas, y si estaban “payá” son trainas. Si coincide que están en la misma posición, se ganan los alfileres y si no, se pagan. Este juego dependiendo de la zona recibe distintos nombres: «cabezas o contras», «puntas y culos»,»tronos o berzas», «puntis o culis», “culos y contras»…