A vacas

Este juego, muy ceremonioso, era el
entretenimiento de los chavales de las villas
pasiegas. Todas las facetas cotidianas que rodean
al ganado vacuno se representaban en este juego.
Así es como se recreaban el ordeño, el aseo de las
cuadras, la asistencia en los partos, el abonado
de los «praos», el cuidado de los jatos, el echar
las vacas al toro e igual que en las ferias
se imitaban los regateos, los gestos y las palabras.
Todo se reflejaba en el juego. Se utilizaban palos o
cartón recortado de diferentes medidas y colores
para diferenciar edades o razas. Con los palos, se hacían toros,
parejas de bueyes, vacas y jatos. La horcacha de los palos daba forma a los
cuernos en la vacas. Dependiendo del tamaño de los “cuernos”
podían ser jatos, vacas adultas y, si su tamaño
era considerable, se convertían
en tudancas.