Se tejía una red de forma cuadrada o rectangular,
con la cuerda fina de los hilachos que salían de los sacos,
A falta de red valía un trozo de trapo a los que se ataban
en dos de los lados unos palos de unos treinta centímetros
de largo. Con ella lanzaban y recogían una pelota, a base de
abrir y cerrar los palos, tensando la red.