El licor del peregrino

Contaba Plinio el Joven que los cántabros de la antigüedad al
final de sus comidas tomaban un licor hecho con vino y cien hierbas
cuya composición era secreta bajo pena de muerte para el trasgresor.


Este licor o un derivado, ya hecho con destilados de vinos, se
repartía en hospederías y conventos a los agotados peregrinos del
Camino de Santiago. En ese reparto tenían preferencia los enfermos y
los cojos. El Dr. Arroyo recupera un licor
similar elaborado con orujo y miel, añadiéndole
algunas frutas y flameándolo
todo para rebajar su contenido en alcohol.


Ingredientes: Un litro de orujo lebaniego,
3 cuharradas de miel, 3 manzanas, 3
plátanos, 3 de melocotones 2 uvas negras
por persona y 3 uvas pasas por persona.
Se vierte el orujo en una cazuela
adecuada y se enciende el fuego. Se añade
la miel y las frutas picadas en dados.
Calentamos un poco la mezcla y
prendemos fuego la mezcla.


Después, ayudados de un cucharón
perforado con el que se revolverá el
preparado levantamos el licor y lo dejamos
caer ardiendo a la caldera para que se
queme el alcohol de una forma general y
laminar. Cuando la llama azul se vuelva
roja se apaga la mezcla. Para finalizar se
añaden unos cubitos de hielo o agua muy
fría.