Esta tradición se celebra todavía el
Domingo de Resurrección en el pueblo de Cosío,
en Rionansa. Al terminar la misa se procede a dar
comienzo a la “Procesión del Encuentru”, y a su
término se cuelga al canene en la plaza del pueblo.
Éste muñeco -que representa a Judas Iscariote, y
por lo tanto, a todo lo maléfico- está relleno de
paja, papel y petardos. Se procede a prenderle
fuego entre los gritos de los niños congregados allí.
Cuando las llamas alcanzan a los petardos hace un
ruido ensordecedor. Antiguamente, antes de
quemarlo, lo arrastraban por el pueblo y lo
apaleaban, como es costumbre en casi todas las
quemas de Judas en la Peninsula Ibérica. Otros
pueblos donde se quema el Judas son Bielva y
Garabandal, pero este ritual era frecuente en
multitud de aldeas, habiéndose perdido en su gran
mayoría.