Este juego de relajación y convivencia entre vecinos, autóctono de nuestra región, sigue
ocupando las mesas en muchas tascas de Cantabria. Las señas, casi uniformemente aceptadas
para cada jugada son: para las «treinta y cinco», sacar la lengua; «treinta y seis», un leve movimiento
del hombro hacia arriba; «treinta y siete», un movimiento de los labios hacia un costado; «treinta y
ocho», una suave mordida del labio inferior; «treinta y nueve» una guiñada; “las cuarenta», levantar
las cejas o los ojos; “el ligado», un rápido fruncido de la nariz; No tener cartas de valor se indica
entornando o cerrando ambos ojos.