Duña, Bustablado y Toporias -unidos en
una cofradía- cumplen cada año un voto en
agradecimiento a San Roque, celebrándolo ante la
ermita de la pradería que lleva su nombre.
Esta antiquísima tradición se remonta a la
petición hecha por los lugareños al santo para
librarse de la peste y en agradecimiento decidieron
hacer la promesa de dar de comer a todos los
pobres y necesitados que acudiesen allí el día de la
fiesta. En los últimos años se han dedicado a las
familias de los mineros de Udías desempleados
tras cerrarse los yacimientos.
En la actualidad siguen achacando al
Santo el librarse de enfermedades de los ganados,
como la epidemia de carbunco del año 1993.
Se inicia el reparto de la comida a las
personas sentadas que se han de acomodar en una
única línea circular. Con la carne de una vaca que
es costeada por los cofrades y guisada por las
mujeres del pueblo -en una cocina muy curiosa,
que está en Duña, y que se construyó ex profesose
sirve un cocido de garbanzos y chirimías
(zanahorias).