Decían que en un lugar llamado Vegacorredor
-en Ramales, junto al castañar del Asón-,
solían reunirse grupos de brujas, que tenían atemorizados
a los vecinos .
Una noche unos soldados que venían de
peregrinación de ver a la Virgen del Milagro -en
Valle, de Ruesga, donde años atrás ocurrió un
milagro en las cercanías de la Iglesia de Nuestra
Señora del Milagro-, vieron entre la arboleda unas
llamas de fuego danzando en círculos. A ser
vizcaínos desconocían los aquelarres de la zona y
decidieron acercarse a ver que era. Al ver a las
brujas se armaron de valor y cargaron contra ellas
haciendolas correr por los senderos.
Al día siguiente, al enterarse las gentes del
lugar, se acercaron al castañar y encontraron un
caldero, sobre las todavía humeantes cenizas,
junto a varios recipientes llenos de extraños líquidos.
Los vecinos procedieron a enterrarlo todo.
Desde entonces, en las mismas fechas del
3 de septiembre, se celebra en ese campo la Romería
del Milacrucu, para conmemorar los
hechos, donde dicen que se forman muchas
parejas de enamorados, quizás porque se derramó
por la tierra uno de los filtros amatorios de las
brujas en su huida.