La pita milindrina de Laredo

“Quietas que va a venir el chilindrín”, decía
una, y las demás niñas, puestas “en riola” comenzaban
a jugar. Se sentaban en el suelo con las
piernas estiradas; uno de los jugadores metía,
debajo de la falda, la pita (alubia o haba), que
llevaba en la mano, y la dejaba escondida a
una de ellas “en el churrín”.
El primero que “se la quedaba” tenía
que adivinar quién tenia metida la
pita, y urgaba para encontrarla, si
acertaba la mostraba y era el ganador,
si no acertaba, pasaba el turno al
siguiente.
Algunas personas consultadas
mostraron cierta vergüenza al
admitir su participación en este
divertimiento, pero no mostraron
apuros en decir que este juego se
practicaba en muchos pueblos de
Cantabria. En otra modalidad eran las niñas las
que escondían la pita y luego la buscan los niños.
Dependiendo de la edad de los jugadores, éste
juego podía pasar de ser picaresco a picantón…