Antonio Gómez Quevedo

1877 – 1969

Nacido en Santillana del Mar, a los 18 años es contratado como «criado» por las dueñas de la posada y parada de postas «Las Cuatro Hermanas» en Cortiguera, (Suances). En 1921, después de casarse con Celedonia, la única sobrina de las hermanas, adquiere el negocio al que le añade un horno de pan, un potro para herrar el ganado y una barbería. Sus clientes eran principalmente carreteros a los que daba posada tanto a ellos como a sus «parejas». Él mismo, en numerosas ocasiones, se desplazaba hasta Torrelavega con sus bueyes para surtirse de víveres, cuando todavía no existía el Puente «La Barca» de Viveda y teniendo que cruzar el río Besaya por una zona de losas, cuando la bajamar reducía el caudal del río y ello se lo permitía. Si no él y los demás carreteros debían dar la vuelta hasta el puente de Puente San Miguel. Su carácter serio y su formalidad hizo de él una persona muy respetada en la zona. Son famosas las cubas de roble americano de la posada, traídas a finales del siglo XIX con caña desde La Habana y de cuyo magnífico blanco todavía se puede disfrutar hoy en el bar, que conserva el mismo aspecto que conocieran aquellos carreteros.