Al esconderite

A este juego, uno de los más extendidos, jugaban chicos y mayores en cualquier barrio o pueblo de Cantabria.
La oscuridad, la prohibición de padres y maestros, el estar junto a quien te gustaba, eran suficientes alicientes
para jugar, sobre todo en verano. «A dormir», era una de las expresiones que se utilizaba para designar al que se la
quedaba y para ello se sorteaba “la vez”, acompañada de alguna retahíla. Decidido el que se la queda, éste se
tapaba la cara contra una pared o árbol… y contaba o recitaba una salmodia, mientras los demás se escondían: