La Bien Aparecida

Todo comienza en 1605, en la ya desaparecida ermita de San
Marcos, asentada en la ladera al pie de Bosquemado -Hoz de
Marrón-. Grupos de pastores se refugiaban entre las paredes de sus
ruinas cuando hacia mal tiempo. Uno de estos grupos -formado por
niños-, fue testigo de como unas extrañas luces salidas de una esfera
mayor bajaron y se introdujeron en el santuario, los críos siguieron
el resplandor y encontraron sobre una ventada de la ermita la
pequeña imagen de la Virgen, ante la que quedaron paralizados
durante mucho tiempo, hasta que desaparecieron las luces. Éstos
hechos se repitieron durante días y las extrañas luces fueron vistas
desde otros lugares más lejanos.
Fue cuando comenzaron las misas y las peregrinaciones a
este santuario, que fue reparado, pero más tarde destruido al caer un
rayo en 1697. Pero la devoción por esas fechas era muy grande, y los
milagrucos ocurridos a multitud de feligreses hacían que su fama
fuese tal que contaron con el apoyo de Felipe V. El santuario fue
reparado nuevamente y fue creciendo, enfrentándose a lo largo de
su historia a varias desgracias o malos tratos como los dados por las
tropas de napoleón o más recientemente la Guerra Civil.
Desde diciembre de 1905 es patrona de la diócesis y de la
Comunidad Autónoma de Cantabria, pero ya era tratada por los
cántabros como su patrona antes de su declaración oficial.


Coplas populares
dedicadas a la
Bien Aparecida
Extractos.


Virgen de la Aparecida,
¿Donde vas tan de mañana?
A ver a la Virgen de Miera,
Que es la mi querida hermana.
Virgen de la Aparecida,
Dale salud a mi amante,
Que le ha dado un accidente
Al pie del carro triunfante.
Mírala que pequeñita
Es la Bien Aparecida,
Para que tú te la lleves
En el corazón metida.
Virgen de la Aparecida
Más allá de Marrón,
Quítame esta congoja
Que tengo en el corazón.