El estraperlo y el contrabando

En el siglo XIX se prohibió la entrada
en España de productos extranjeros. La escasa
producción del suelo y la desaparición
progresiva de la actividad ganadera, hicieron
que algunos pasiegos se dedicasen al
contrabando. La fama de los contrabandistas
pasiegos era de muy astutos y audaces, ya que
atravesaban con sus palos largos y gruesos
llamados “palancus”, tanto ríos, riscos como
acantilados.
Entre Riocorvo y Las Caldas, hay un
angosto paso llamado “El salto del pasiego”
donde una vez un paisano, huyendo de la
Guardia Civil dio un salto espectacular entre
las rocas .
Después de la Guerra Civil todos los
alimentos no proporcionados en las cartillas
de racionamiento estaban sujetos a un
impuesto por la fiscalía. Ello dio lugar a un
tipo de comercio “ilegal” llamado estraperlo.
En Liébana, los estraperlistas que
pasaban a Palencia y Burgos, bien a pie o con
sus parejas de bueyes, comerciaban aceites,
harinas y patatas que se canjeaban por
herramientas y utensilios de madera. La agudeza
de la gente a veces no podía evitar que
los agentes aduaneros del “fielato” requisaran
las mercancías, con los consiguientes
disgustos.