Urbano Castillo Fernández

1928 – 1982

Nacido en Guarnizo, desde muy temprana edad comienza a trabajar de botones en el Casino de Santander. A los 19 años y durante más de 20, trabaja de camarero en la cafetería Saja de Torrelavega. Su amabilidad y su don de gentes, le lleva a inaugurar en 1963 el Café bar Urbanos, junto con Pepita, su mujer. Enseguida convierten el “Urbanos” en un emblemático establecimiento de Torrelavega. Ambos, mano a mano, crean y dan fama a sus innovadores “canapés”. En la actualidad, Pepita sigue comandando y cuidando a su clientela repartida por toda España.

Urbano fue una persona muy elegante, siempre trabajó con impecables trajes y no solo su aspecto hacían de él todo un caballero, sino que su amabilidad, y sus atentas palabras lo corroboraran. Una cualidad por la que destacó sobremanera fue su actitud solidaria con mucha gente de Torrelavega.

Su famosa afición al baile, y concretamente al claqué, hicieron de él una persona peculiar. En algunas ocasiones, se le podía ver “claqueando” en el bar, y tanto sus clientes como sus seis hijos disfrutaron en numerosas ocasiones de esos ritmos. Muy probablemente en alguno de estos momentos se fraguo la afición al baile de uno de sus hijos, el bailarín Poty.