Se llamaba raqueros a los niños marginados
y normalmente huérfanos que frecuentaban los
muelles de Santander. El apelativo fue aportado por
los tripulantes de los barcos ingleses de principios del
siglo XIX, a los que éstos robaban.
La gente tiraba «perras» (monedas) al agua
para que los niños las sacaran. Otros, los más chulos,
daban prueba de la recogida mostrando al público la
moneda metida entre sus nalgas, para lo cual sacaban
a flote sólo el culo. También les pagaban por rescatar
cosas que caían desde el muelle, como sombreros,
bicicletas o alpargatas.
Algunas bandas de raqueros del siglo XX se
hicieron muy famosas, como fueron Los Candongos, Los
Aguadores, y la que seguramente fue la última conocida, la
banda Caroma.
Las peleas entre bandas, llamadas “hurrias”,
enfrentaban bandas, como los de la Calle Alta, los de la
Gándara, Los de Cueto, los de la Calle San Pedro o los de
Tetuán, se peleaban con palos, tirachinas y piedras. Tenían
un código de honor; las peleas terminaban “a primera
sangre”, eso es, en el momento que sangraba uno de ellos,
se le llevaba a la Casa de Socorro y se terminaba la hurria.
Chani: Natural de Santander
Cascarria: Moco
Cullar: Desbordar algún lÍquido
Chamarucas: Almejas
Esquila: Quisquilla
Pichi: Manchas de alquitrán en las playas o rocas
Fisanes: Alubias
¡Hospa!: ¡Largo!
Junar: Observar
Machorra: Lesbiana
Momio: Chollo
Morrá: Bofetada