Es una danza que gira en torno a un gran palo del que cuelgan entre seis y doce cintas. Los danzantes hacen piruetas y difíciles entrelazados a su alrededor. Dependiendo de la zona cambia la melodia y el ritmo de tambor. Interpretado con requinto, silbu o dulzaina. Al igual que la mayoría de danzas ibéricas, antiguamente es representada solo por hombres, aunque hace años que también son las mujeres las danzantes.