Francisco Illerías González

“kiko Illerías” 1896 – 1988

Después de acarrear piedras en la construcción de la carretera que sube a San Cipriano, decide emprender rumbo a Nueva York pero enseguida vuelve a su pueblo natal, Villanueva de la Peña “porque se mareaba”. Se pone a trabajar en las minas de sal de Cabezón de la Sal y mas tarde en las de Udías. Ya casado, empieza a trabajar en lo que iba a ser su oficio definitivo, el de carpintero, y en el cual destacó como ebanista autodidacta.


Su ingenio suplió su falta de estudios elementales y en su pequeño taller de Casar de Periedo dibujaba en papeles a tamaño real las distintas piezas de las que se componían los muebles que habría de fabricar.


Perteneció a la generación de ebanistas de la zona de Casar de Periedo que tanta fama han adquirido en la elaboración de muebles tallados artesanos.