Esta tarea se hacia al «tardíu» cuando los días se acortaban y había más horas de
oscuridad que obligaban a permanecer en las casas. Era en esas horas largas de tarde y noche
cuando, en la socarrenas, se juntaban grupos familiares para quitarle las hojas a las panojas de
maíz ya secas y dejarlas listas para desgranar, moler o guardar. También se podían hacer
«frailes» o grandes atillos de panojas que se colgaban en la socarrena para poder ir cogiéndolas
a medida que se necesitaban.
Es una tarea manual trabajando
las panojas las panojas una por una y era momento de
encuentro de mozos y mozas. El ambiente de estas reuniones
era festivo y se acompañaba de generosas dosis de anís y
orujo. Se contaban todo tipo de anécdotas, historias
locales, noticias, chistes, risas…
De las hojas que se obtenían se
hacían rellenos para colchones (jergones) para los
niños, y almohadas.
Los tortos son obleas hechas a
base de harina de maíz, harina de trigo y agua. Se
hace una masa homogénea y se deja reposar, se
coge una porción y se fríe en abundante aceite. Se
suele acompañar con un picadillo. En los pueblos
se tomaba mucho con leche. ¡Tortu y leche!