Cantar en los bares

La voz y el canto es una de las señas de
identidad del pueblo cántabro. Es por ello que existe la
costumbre muy arraigada de cantar en los bares, ya
sea en solitario o en grupos, improvisados la mayoría de las veces. Así, de forma directa y por tradición
oral, se han transmitido tonadas ancestrales de
generación en generación, y también se cantan
canciones de moda:

EL VINO QUE TIENE ASUNCIÓN

El vino que vende Asunción,
ni es blanco, ni es tinto, ni tiene color. (bis)
¡Asunción!, ¡Asunción!, saca media de vino a cañón.
(bis)
Cuando yo me muera
tengo ya dispuesto en el testamento
que me han de enterrar, en una bodega,
al pie de una cuba, con un grano de uva en el paladar.
(bis)
A mi me gusta el pin, piribí, pin, pin,
de la bota empinar, parará, pan, pan,
con el pin, piribí, pin, pin,
con el pan, parará, pan, pan,
al que no le gusta el vino,
es un animal, o no tiene un real.

LA FUENTE DE CACHO

Ayer te vi que subías
por la Alameda Primera,
luciendo la saya blanca
y el pañueluco de seda.
Dime dónde vas morena,
dime dónde vas salada;
dime dónde vas morena;
a las dos de la mañana.
Voy a la Fuente de Cacho,
a beber un vaso de agua,
que me han dicho que es muy buena,
beberla por la mañana.
Voy al jardín de Valencia,
a decirle al jardinero,
que me dé una rosa blanca,
que en mi jardín no las tengo,
Dime dónde vas morena…

LA VIRULENCIA DEL FERROCARRIL

Es tanta la virulencia que lleva el ferrocarril,
que se planta en hora y media de Molledo a Portolín,
Que noche más penosa, pase yo en el balcón.
Esperando a mi mozuca, que me dijo que venía,
que me dijo que venía, que venía y no vinió,
Que noche más penosa, pase yo en el balcón.
No esta aquí mi amante, no esta aquí mi amor,
No está aquí mi amante que esta en la estación
Que está en la estación, esperando al tren
No está aquí mi amante ni quiero que esté.