Muchas son las variantes que se practican en cada una de las plazas y barrios de los pueblos y de las ciudades. Un niño, el burro, se agacha mucho al principio y los demás le van saltando por encima, sin tocarle ni rozarle con las piernas. Cuando todos han saltado al burro «sin tocarle», éste se levanta un poco más a cada vuelta o pasada hasta que alguno le toca o roza y éste se la queda.