El faro de Santander

Para costear los 460.000 reales que
costó, la Junta estableció un
arbitrio de un real por tonelada a
los barcos españoles y dos a los
extranjeros que entrasen en los
puertos de Santander, inclusive el
de Bilbao, que duró 16 años.
Inaugurado el 15 de agosto 1839,
tuvo un carácter de fortín para la
defensa, además de su función de
faro. Se construyó en el mismo
emplazamiento en el que estuvo el
Atalayón de Cabo Mayor, desde el
que se hacían señales a los barcos,
con banderas por el día y grandes
fuegos por la noche. Su altura focal
sobre el nivel del mar es de 91
metros y de 30 metros sobre el
terreno. Fue el primer faro español
en utilizar aceite mineral para su
funcionamiento en 1877.